viernes, 8 de enero de 2010

Inesperado amanecer

Llegué a un edificio en san Borja, en esa época pintado de verde pastel, algo ansioso y porque no decirlo nervioso me acerqué a la puerta cuando me sale al encuentro el conserje me mira analizando mi facha ( la cual estaba bien para la ocasión).
-Usted debe estar buscando a la señora XXXXX no?-me preguntó a quemarropa .
-Sí, ella me esta esperando- le dije tratando de parecer lo más natural.
-Así es-respondió mientras apretaba el botón del ascensor-departamento 402 a la derecha-me indicó.
Ya en el ascensor estaba pensando que temas podría conversar con ella, evitando pensar que sucedería cuando el licor nos librará de nuestros límites. Cuando la puerta se abrió una chica como de mi edad, estaba esperando el ascensor nos miramos mientras ella subía y yo bajaba, me dejo perplejo estaba como se debe, lindo rostro, sonrisa ambigua y un cuerpito equipado para un buen viaje.
Toqué la puerta y ahí estaba “la mami” con un vestidito de esos que usan las chicas para ir a la playa o piscina, fácil de sacar, semitransparente, y coqueto a la vista.
-Pasa,-me dijo dándome un beso- adiviné que eras tú por la hora papi-me dijo abriendo la puerta en su totalidad mientras ensayaba una pose de anfitriona de evento.
-Gracias, no traje nada porque me dijiste que no me preocupara- le dije mostrándole las palmas de mis manos.
-Así es, no te preocupes de nada, ponte cómodo ahora vengo-me pidió señalándome el sofá.
Mientras me estaba acomodando en el suave sofá de cuero crema, miré a mi alrededor la sala estaba decorada muy bien, candelabros, cuadros cuyos colores combinaban con todo lo que estaba a la vista, excitaba la vista y el buen gusto. La mami regresó con una botella de carmenere descorchada, y 2 copas, sirvió mientras me miraba seductoramente. Cuando me contaba la historia de esa uva y su periplo de un continente a otro y la ignorancia de quienes la cultivaban en chile de su presencia, todo el rato me acariciaba la pierna con movimientos cada vez más lentos pero con un ritmo marcado, basta decir que ya no podía ocultar la erección que estaba provocando ella, y el vestido además exhibía muy bien sus atributos, unos senos que se veían firmes además de bien redondos, tenía unas ganas de pasarle la lengua a esa piel que invitaba a gozar, me desconectaba por ratos de lo que me decía la mami.
-Propongo un brindis -me dijo levantando su copa de vino- quiero brindar por el hecho que estés aquí y por una linda velada.
-Y por ti, por ser tan buena anfitriona- le dije completando el brindis y para darle a notar que no era un simple espectador.
La charla como era de esperar se fue tornando más caliente a medida que las copas eran bebidas, cuando ya acabamos la segunda botella, sacó el tan mentado Malbec que me había prometido, la verdad si estaba muy bueno, saco una tabla con unos quesitos y trocitos de cabanossi me cayeron precisos, pero traté de comerlos con calma mientras “la mami” iniciaba ya avances más serios con miradas más sensuales y caricias más invasivas.
Me tomé todo el contenido de mi copa, y medité “..debo hacer algo porque ya me esta moviendo el vino..” mientras me hablaba de cómo consiguió ese departamento producto de su divorcio, yo comencé a tomar la iniciativa sentándome más cerca a ella y acariciando su brazo con los dedos hasta llegar al hombro y bajar por la tirita izquierda que sostenía el vestido por ese lado, hasta sentir la redondez de su seno izquierdo, en ese momento se quedó en silencio, creo que no esperaba esa jugada de mi parte ya que me había mostrado(disimulé bien) un tan indiferente a sus avances.
-Espero que puedas terminar lo que vas a iniciar- me dijo sonriente mientras acercaba su rostro al mío.
Me la chapé, primero suave y luego le fui metiendo más tracción al asunto, el vestidito hacia fácil poder palpar el cuerpo maduro de “la mami”, lo voluptuoso que era me arrechaba más, en eso ella me hace para atrás comienza con una mamada magistral, la lengua, los labios las manos, todo lo usó de maravilla, mano experta además que mientras usaba una mano la otra masajeada la pierna, en ese momento tenía dura toda cintura para abajo, se soltó el pelo mientras me la chupaba lo que sentía y lo que veía era increíble. Pero no tenía pensado quedarme en esa actitud pasiva y menos con una mujer tan voluptuosa y diestra en estas artes, me incorporé y le baje las tiritas, mientras le bajaba el cierre y lamía la unión de su cuello con el cuerpo, sus senos quedaron expuestos, el verlos provocó en mi un calor en las bolas que me impulso a chuparle los senos, lamer los pezones y prenderme de ellos un buen rato, incluso hasta perder la noción del tiempo, mientras mis manos estaban explorando y masajeando por debajo de su vestido, le bajé el calzoncito que traía, no era hilo pero era muy chiquito, la acomodé ella me desabotonó el cuello de mi polo lo saco de un tirón, acarició mi pecho (me había estado diciendo que deseaba verme sin polo) esa parte la había trabajado bien en el gym, una vez con el pantalón afuera, me puse un condón, ella estaba echada con las piernas abiertas el vestidito levantado hasta la cintura y los pechos afuera, que mujer para más buena le metí despacio primero la cabeza para que sintiera de a pocos la penetrada, sujete una de sus piernas y ver sus senos sacudirse con cada embestida me alocaba más, luego cambiamos y ella se montó cabalgando y mostrando movimientos de cadera con el pepino adentro que nunca antes había visto. Estaba embalado por el vino que le de 2 al toque un polvazo en el vientre y el otro en el muslo (aún no quería ensuciarle la cara ya que quería besarla un rato más) estaba ya en el cuarto polvo y me prometió un anal para cerrar mi promesa lo que me tenía motivado, ya se estaba aclarando la noche y se escuchaba más tráfico en la calle, escuchamos el intercomunicador estaba sudado del faetón que me estaba dando, y ella se detuvo, volvió a insistir el timbre ese. Se levantó y contestó, dijo algo como trata de entretenerlo un poco, colgó y vino rápidamente hacia mi.
-Debes vestirte- me dijo con cara de preocupación- es preciso que te vayas, disculpame papi, pero después te explicaré-me terminó de decir mientras iba recogiendo las 4 botellas que nos habíamos tomado.
-OK no te preocupes, no tienes que darme explicaciones, además me la he pasado increíble-le dije tratando de parecer maduro ante la situación.
-Que lindo que eres, tú no te haz quedado, parecías un toro, mi toro, bueno debemos apurarnos papi- me dijo volviendo a lo suyo.
Me vestí y salí con las mismas, pero con la frustración de no habérmela cogido por atrás, salí y esperé el ascensor, este al abrirse salió la misma chica con la que me crucé en la mañana trayendo una bolsa de pan, envalentonado por el vino le sonreí con desparpajo.
-Buenos días-la saludé sin vergüenza alguna.
-Hola, veo que haz tenido una buena noche, pero te aconsejo que si quieres llegar caminando a tu casa no te encuentre la persona que viene a ver a la señora XXXX –me dijo entre sonriente y seria.
-Así, bueno aprecio mucho mis piernas y quiero seguir usándolas, y puedo apreciar otras más-finalicé dando a notar mi mirada hacia las suyas y sonriendo.
-Me doy cuenta pero en serio deberías desaparecer o cuando este ascensor se abra te encontrará y el conoce a todos aquí.
-Pero no tengo por donde salir..a menos que alguien me invite desayuno con rico pan-le insinué directamente.
-Esta bien, no quisiera comerme todo este pan, pero entremos rápido que ese hombre es medio loco-me dijo sin dejar de mostrar complicidad.
Entramos, me dijo que se llamaba Ivonne, que sus padres estaban de viaje que estudiaba odontología, y más datos que creo no es conveniente agregar, fue una conversación grata, pero creo que lo que le agrado de mi habría sido el hecho que “la mami” debía tener una fama que bueno me dejaba como uno más de los galanes que desfilaba por ese departamento, y lo cual generaba curiosidad en ella.
Terminamos de desayunar, y parecía que su intriga hacia mi, le provocaba fascinación por todo lo que podría representar, pues prestaba atención a cada cosa que le decía o gesto que realizaba. La verdad hubiera querido es día poder profundizar más con Ivonne, pero estaba cansado, algo ebrio, y sentía que mi encanto comenzaba a decaer.
-Ivonne tengo que agradecerte y espero poder hacerlo pronto por este rico desayuno, pero debo irme estoy algo cansado, pero amanecer contigo ha sido muy interesante sobre todo que lo primero que vea con la luz del sol sean tus ojos, ha sido genial- le dije soltando con esto una bombita que esperaba surtiera efecto.
-Claro, haz sido un buen comienzo para mi día, pero toma mi número y bueno ya sabes donde vivo -me respondió agradecida por mi comentario alcanzándome un papelito.
Tomé el papelito, me levanté estaba molido, aunque tenía la mente ecuánime ella me miró sin dejar esa sonrisa que le iluminaba el rostro.
-Bueno me voy, espero poder verte dentro de pronto -acercándome a darle un beso.
-Espero que sea así, descansa-Al despedirme de ella por circunstancias que desconozco terminé besándola en los labios pero me comporté con total naturalidad como si no hubiese sido así, sin embargo me contuve no quise malograr ese beso inocente que me dio, aunque ganas no me faltaron de estrecharla entre mis brazos y hacerla sentir lo duro que podía ser. Me acompañó al ascensor sin dejar de sonreír, hasta ese momento su sonrisa no la podía descifrar, sería el alcohol quizás, fue una leve llovizna en un cruel verano aquel encuentro, pensé mientras el ascensor cerraba sus puertas y ella me hacía la seña con la mano indicando que la llamara.