jueves, 25 de febrero de 2010

Desaire esperanzador

Estaba saliendo del gimnasio y abro mi casillero para sacar mis implementos para ducharme, cuando veo un mensaje de texto, era de Ivonne, con todo lo que había estado dando vueltas en mi cabeza había olvidado a aquella ninfa intrepida que me salvó la vida.


".. hoy m acord d ti, mientras tomaba dsayuno, q s d tu vida.."





Aquel día estaba derrotado fisicamente, pero me encantó la frescura que proyectaba Ivonne, su forma de ser imperturbable por un borracho, postsexual, suponía que si la veía otra vez, pero ya más ecuanime las cosas, podrían ser mejores, además que me quede con la curiosidad de conocerla mejor, en el buen sentido.





Había tomado la decisión de conocerla un poco más a Ivonne, así que le contesté el mensaje, siendo un tanto prudente.


"..tiens tiempo mañana. qisiera vert e invitart un lonche jajajajaja.."


Acababa de pasar los examenes parciales y me sentía ligero, y quería cuanto antes verla.


Recibí al minuto el siguiente mensaje.


".. m parece justo q m pagues l dsayuno con un lonche. a q hora y dond??.."


Mi respuesta fue:


".. ok paso x ti a las 5 pm t timbro cuando llegué.."


Después de un rato me confirmó el plan, y sólo quedaba esperar al día siguiente para poder ir y mirar de cerca y totalmente sobrío ese rostro tan lindo, esas piernas largas, y esa simpatía que te hace sintonizar así estes de malas.



Estaba timbrando al celular de Ivonne afuera del edificio de la mami, no quería entrar me daba roche verle la cara al concerje. Espere algo de 10 minutos, comenzando a dudar si realmente ella bajaría o si me dejaría plantado, pero mi celular comenzó a sonar, era ella timbrándome y despejando mis dudas. Al rato bajó, estaba con un short de drill crema, señido a sus lindas piernas un polito, y un olor dulce, al saludarme pude oler su cabellera castaña a shampoo de frutas, estaba extasiado y la velada recién comenzaba, salimos caminando, me contó lo divertida y extraña que le había parecido nuestro primer encuentro, que se quedó pensando en mí y esperando mi llamada, me disculpé afrimandole que estuve muy "atareado" por los estudios y el trabajo, pero que de igual manera ese día me facinó conocerla, aún siendo las circunstancias excéntricas las que nos permitieron encontrarnos.



-Y ya no haz vuelto a tomar como ese día?-me preguntó traviesamente-

-La verdad no, me estoy portando bien, al menos desde ese día- respondí dejando un toque de misterio-

-Mmmmm dices eso porque es así o por qué? porque quieres limpiar tu imagen conmigo- me dijo sonriendo-

Noté que cuando hablaba y esperaba una respuesta de parte mía me buscaba la mirada, me encantaba el juego que hacía, era muy coqueto, pero desafiante a la vez.

-No, es la simple verdad, no tendría porque querer hacer lo otro-le dije tratando de manejar la situacion-

-Y por qué tendría que creerte?- me repreguntó mirándome a los ojos-

-Porque estoy aquí respondiendote mientras miro tus lindos ojitos- le dije mirándola desafiante-

-Por eso es que te creo- me dijo sonriendo y liberando la tensión de la charla-

Tomamos un taxi a Miraflores y conversamos de las cosas que hacíamos, ella y sus estudios, y yo mis estudios y el trabajo.

Llegamos y dimos un par de vueltas por el parque Kennedy, me comentó que estaba viendo si viajar al extranjero una vez que acabara su carrera, y cosas como hobbies, le gustaba las cosas de aventura, como trekking, skate, bicicleta en circuito cross, y bueno, no me lo hubiera esperado, se le veía una chica un tanto tranquila hasta hogareña.



Entramos al café-café, para estar más cómodos le sugerí sentarnos en el segundo piso, pedí un café y una tortilla española, ella un capuccino y unas empanadas.



Aquella noche, pude sentirme en confianza y como lo sentí la primera vez que estuve con ella, fue una tenue lluvia en un cruel verano, el verla sonreir era un placer, su pestañear y el misterio que encerraba su mirada, me deslumbraba sus gestos y la sensación que generaba en mi, la felicidad, la alegría que proyectaba y embargaba. La velada llegaba a su fin y acompañé a Ivonne hasta su casa, me divertía jugando a pisarle los pies y ella dando brinquitos, pero obviamente no lo hacía porque si no hubiera malogrado la velada. Al llegar miré con tristeza la puerta del edificio, y pareció que alrededor los autos que pasaban se hubieran quedado en silencio y sólo pudiera oir lo que ella me decía.

-Bueno creo que quedará pendiente el almuerzo para completar las comidas ¿no?-me dijo con esa gracia que la caracterizaba-

-Sí, el almuerzo, pero si quieres podemos tomarlo mañana, y el desayuno te lo puedo llevar a la cama si deseas?- traté de ser lo más galante posible, ya que sería la mejor forma de cerrar aquella maravillosa cita-

-No, dejemoslo para más adelante- me rechazó sin dejar por eso de mantener su buen humor y no haciéndome sentir desairado-

Sus palabras en cierta forma me dieron esperanza a saber que más adelante habría muchas oportunidades, me dejaba la puerta abierta.

-Ok, que descanses, no creo haberme divertido tanto como hoy, gracias por una tarde-noche como esta- le dije animado mientras me acercaba a despedirme-

Me besó, con un beso tierno, largo pero tierno, solo de labios, húmedo.

-Que tengas una linda noche- me susurró mientras se separaba y escapaba dejando sembradas ilusiones en mi-

Me quedé parado viéndola entrar a ese edificio y de nuevo todo a mi alrededor recuperó el sonido.

Caminé hacia la avenida, recién volví a la realidad, había gastado, más de lo que pensaba gastar, regresaría en micro, y me lamentaría luego que no me iba a alcanzar para salir después, pero mientras el perfume de ella aún estaba en mí, se mantuvo el buen humor y la tolerancia hacia mi mal manejo financiero recordando los momentos de de la cita.

miércoles, 24 de febrero de 2010

dulce ignorancia o amarga verdad?


Estaba caminando hacia los camerinos de hombres cuando furtivamente apareció Maggi, y me sujeto por el brazo.

-Dime la verdad, aunque duela-me dijo sin pestañear y mostrándome la mirada más insensible que podía tener-
Pensé este es el momento de acabar algo que sé que no debió comenzar, de liberarla de ese suplicio que significaba mi apatía por ella y nuestra relación, pero no tenía el corazón (o el valor) para decírselo.
-Maggi, qué quieres que te diga? Eres fantástica, pero estoy confundido y no quiero hacerte daño (sí claro, era un cobarde por no decirle de una vez, pero en esa época prefería que la flor se marchitará por falta de agua que por pisotearla)-le dije volteando la cara- discúlpame pero estoy un tanto apurado-
-Por qué esa indiferencia? Pensé que me querías –me dijo quebrando la voz a mi espalda-
Me sentí como una mierda, no voy a negarlo a veces seas hombre o mujer, hemos lastimado gratuitamente a otras personas a las cuales en otras circunstancias hubiéramos abrazado y besado hasta lastimarnos físicamente, pero en ese momento volver a ella sería más perjudicial, sería sádico de mi parte.
-Te quiero por eso no estoy dispuesto a lastimarte- le dije sin voltear a mirarla, a mirar esos ojos tan penetrantes y expresivos, tan tiernos y que abrasaban mi alma hasta dejarme en cenizas-

Caminé y no pude oír lo último que dijo, era lo mejor, no estaba dispuesto a lastimarla más, un daño que ella desconocía y que yo quería evitar seguir facilitándoselo. Intenté evitarla el resto del tiempo que estuve en el trabajo, pero me sentía muy mal, ni yo mismo sabía en ese momento que sentía o que debía sentir, las bromas y los comentarios del muelas y de cabeza de pan me parecían tan vacíos, que traté de pensar en los cursos que me tocaban más tarde en la universidad, y en las manías de mis profesores.

Cuando el día acabo y ya estaba con mi mochila caminando hacia el sitio donde tomaría mi carro, me crucé con Eni que supuse iba hacia mi trabajo a ver a su hermana. Me miró semisonriente y se acercó hacia mí.

-Hola guapo, que ingrato eres- me dijo acercándose a darme un beso-
-Hola Eni- apurándome en darle el beso en la mejilla- como te va- le dije tratando de mantener la compostura-
-Que frío- me dijo sin ocultar su sorpresa- por qué ese animo? Estás molesto? O te fue mal hoy?-me dijo tratando de mostrarme un interés sincero-
-Estas realmente interesada en saber que tengo? –le pregunté agresivamente-
-Sí-
-Hoy traté como un perro a tu hermana, y me siento remal por eso, no se lo merecía. No he sido una persona buena con ella, que si se lo merecía, merecía todo mi cariño y respeto.
-No sabía es que ella..
-No, tu no sabes nada Eni, al menos ahora me siento un poco mejor porque me doy cuenta que al menos tengo alma dentro de este cuerpo, no arena o sal, en cambio tú no te sientes ni remotamente mal por que tu hermana un fulano la haga sufrir y la engañe- le dije creo injustamente sacando todo lo que había macerado dentro de mi durante el día-
-Yo sólo buscaba un poco de cariño, al menos un poco, siempre me tocan los malos, incluso tú, cuando te conocí, me gustaste, y recordé que a Maggi siempre lo bueno le pasa, y traté de darle un sorbo a esa suerte de ella, pero hasta tú que eras bueno, sólo me tocó tu lado oscuro, inclusive eso, y fui tan estúpida de creer que conmigo la pasabas mejor que con ella y guardé la esperanza que al dejarla estarías conmigo, pero al dejarla nos dejaste a ambas y mi mundo quedó nuevamente vacío- finalizó mientras miraba al piso y pude notar caer lagrimas al piso, mientras gente pasaba caminando imperturbable a nuestro lado.
-La vida no es lo que pensamos, sólo nos queda tratar de ser felices evitando dañar a otros- es lo que he aprendido, y si quieres unas disculpas por que yo también dejé que esto sucediera, y creara ilusiones en ti, te las doy, y eres especial para mi sino no hubiera permitido que esto pasará, te digo esto, porque quizás tú estabas más conciente de todo lo que estaba ocurriendo, mientras para Maggi es preferible que sufra poco en la ignorancia a que sepa la cruel verdad, espero que eso respetes Eni, es todo lo que puedo pedirte al menos por los buenos tiempos- le dije mientras se me hacia un nudo en el pecho-
-Sí, creo que eso al menos le debemos a Maggi-me dijo secándose las lagrimas y acercándose a abrazarme-
-Cuídate mucho- le dije le di un beso en la frente y me di la vuelta y caminé sin mirar atrás-
Ya no debía mirar atrás, trataría de evitar jugar con sentimientos ajenos, pero en mi creencia del karma sabía que esto se revertiría en el momento menos pensado, y sería cuando quizás ya ni recordará este momento.