jueves, 26 de noviembre de 2009

La Mami


Después de darme un contra suelazo y ver las cosas de otra forma posteriormente a mi “reunión” con Roxanne, estaba ya conciente que no era el héroe ni el bueno de la película simplemente que tenía que terminarla como pudiera, y tratando de divertirme y evitar más karma por el camino, así que hasta que me sintiera más ecuánime le dije a Maggi que nos diéramos un tiempo, por mi lado también se lo dije a Eni, quien pensaba que está era la “oportunidad” que estaba esperando, pero lo que me dolió fue ver el rostro de Maggi, quien no había hecho nada malo, y se había lucido en todo momento conmigo, pero que podía hacer, más bien estaba haciendo lo mejor para todos, incluso para mi.

En esos días tuve que apoyar en el área de licores, ya que mi pata estaba de vacaciones y el otro encargado había sufrido un accidente y estaba de descanso médico, al llegar habían unas lindas chicas, eran 4 aquel día, pero muy calladas y sonrientes, excepto una que era la más mayorcita, ella era conocida como “la mami” es que a todos nos decía papi además de ser muy cariñosa, era una mujer de unos 34 años, vestida toda de negro, con una blusa que permitía tener una idea de sus lindos pechos, caderota, no tenía mucho trasero, pero el suficiente podría decirse para hacer frente a cualquier situación, no chata estaría arriba del metro 65, hasta podría decirse metro 70, cabello marrón rojizo, apellido francés, y un conocimiento de licores muy envidiable.

Era la primera vez que tenía una conversación larga con “la mami” la verdad era una persona muy simpática, aparte de su físico, te hacia entrar en confianza con cualquier tema pica hielo, que hubiera.
-Y xxx que vinos te gustan a ti- me preguntó cuando aún el tema no estaba definido en nuestra primera conversa.
La miré y bueno la verdad hasta ese momento mi conocimiento en vinos no era del mejor, por decirlo, era muy pobre, hasta chusco quizás.
-Mmmm... Me tomo a veces mi borgoña- la miré incrédulo que halla satisfecho su curiosidad, lo cual así fue.
-¿¡Eso es lo único que tomas!? Ay papi es urgente que te dé unas clases, urgente, felizmente vas a estar aquí varios días como para darte lo básico, para comenzar los hombres, toman vino seco, o tú que pensabas, que el precio y la dedicación que tienen este tipo de vinos los haría inferior a los dulces y semi-secos?? –finalizó preguntándome cariñosamente-
-Bueno, entonces enséñame- le dije sonriendo y acercándome a ella.
Y así fue me hablaba primero de las uvas, del tipo de barricas, los tiempo de fermentación del mosto, hasta de las trampitas que hacen los productores, y de rato en rato me daba de probar de sus vinos que tenia de muestra para los clientes, vasitos pequeños. Intercalamos diversos temas en esas “clases” con “la mami” llegando a los 2 días a ya tocar temas cochinitos, lo cual “la mami” era toda una experta, me preguntaba como me gustaba comenzar, ella por ahí me soltaba algunos tips, y mientras yo hablaba me asentía de pronto, ya comenzamos a flirtear al cuarto día.

-Papi me da curiosidad, quiero tomarme un buen malbec contigo, pero eso sí, pides permiso porque yo no te dejo salir hasta que sea de día- me decía con un tono provocador de mujer segura de su potencial.
-Y que hago si más bien me quieres botar antes que sea de día??- le dije burlonamente.
-Yo te daré las dosis de licor que necesites, ni más ni menos- me dijo sonriendo y haciendo un ademán con la lengua pícaramente, lo que provocó en mí una erección repentina.

Está situación, me tenía pensando todo el día acerca de “la mami” y su desempeño, el muelas me decía que la comadre está se había levantado a un pata de él y que efectivamente “la mami” era brava que no lo soltó hasta que le saco 5 polvos, cabeza de pan después que le conté la nota y lo que me contaba “la mami”, le decía la tragasables, me aconsejaba que fuera cauto, que de hecho la fulana era una polvazo, pero debía ir suave.

Después de 2 semanas de hablar de cepas, tipos de botella, reservas y crianzas; y todos los temas posibles sobre vinos, “la mami” fue frontal conmigo.
-Estoy esperando tu confirmación, tengo curiosidad de saber como te ves sin polo- me dijo ya que yo le había comentado que hacía mes y medio había entrado al gimnasio.
-Tú dime la fecha- le dije resuelto casi atrevido.
-Que sea pasado mañana, el viernes- puntualizó mirándome fijamente- espero no te eches para atrás, ya que incluso del vino yo me ocuparé- finalizó acariciando con la punta de los dedos el pico de una botella que sostenía.
-Como crees, no sería de un caballero hacer eso, así será, el viernes entonces- le dije conteniendo la ansiedad que comenzaba a emanar en mí.


jueves, 19 de noviembre de 2009

Curiosa cura..

Estuve casi una semana evitando a las gemelas, a Maggi por una cuestión de conciencia, a Eni porque me asustaba pensar que podría estar comenzando a tomarla más en serio y además necesitaba poner en orden mis ideas, quizás porque me comenzaba sentir esclavo de mis deseos, lo cual pienso no es malo cuando esta esclavitud es recompensada con placer y buenos momentos, pero cuando está te llena de incertidumbre y sentimientos de culpa, algo debes estar haciendo mal. Tanto cabeza de pan como el muelas me inquirían que me sucedía, por que estaba tan raro.

-Algo tienes, y me extraña que no lo digas tío-me dijo frontalmente cabeza de pan.
-Sí, oe déjate de huevadas y cuenta pues- agregó el muelas.
-No tengo nada, simplemente hoy no tengo ganas de hablar es eso tan raro??
-Sí, por eso nos extraña –finalizó cabeza de pan-
-Si fuera algo grave creo que ya lo hubiera dicho y ya cambien de tema que parecen mis tías, par de maricones.

El celular lo dejé en el fondo de mi closet, me agarró esas ganas locas de estar solo que a veces a uno le vienen, acompañada de de música lo más gris posible, quería deprimirme, aquel octavo día saliendo del trabajo en la esquina, mientras prendía un cigarrito, la sentí, sentí su presencia, con el sólo hecho que su voz acariciara mis oídos ya estaba estremecido y esa vibración en mi espinazo, me volví a verla y ya estaba saboreando su piel, la piel de su cuello, la de su espalda, la de sus pechos, la de su vientre, la de sus muslos.

-Hola, como te va- me dijo sonriente como si el tiempo entre nuestro último encuentro no hubiese sido más que un breve pestañeo-
-En este momento, creo que bien, y amenaza con mejorar- le dije contagiándome de su sonrisa-
-Así? Que coqueto estas hoy, estas ocupado?- me preguntó mirando alrededor-
-No que yo sepa, y tú?-le devolví la pregunta esperando ser lo suficientemente provocador para la altura de la situación.
-Tampoco –estampándome un beso desenfrenado con caricias con las manos como corporales-
Que rico se sintió después de tiempo tenerla en mis brazos y sentir su cuerpo ondularse sobre mi.

-Quiero que me hagas lo que quieras hoy- me dijo mirándome lo más seductora posible.
-Tengo muchas cosas en mente-le respondí mordiéndome los labios.
Nos fuimos a mi centro de operaciones, mi hotel querido, al llegar nos tumbamos en la cama, ambos boca arriba, comencé a besarla, a lamer su cuello, verla ahí con los ojos a medio cerrar y los labios entreabiertos mientras mis manos iban retirando la ropa lentamente la blusita verde agua que traía, el jean apretado, abrí el brassiere que tenía broche delantero, liberando sus senos que fueron chupados y lamidos por mi suave y desesperadamente (no sé si puedan entenderme, pero es posible) en ese dulce jugueteo, mi ropa también fue abandonando mi cuerpo.
Estábamos ya desnudos, ella estaba tendida, me dio a entender que ese día quería ser atendida, lamí sus muslos, suavemente, me tomé mi tiempo, mi lengua resbalaba por ellos sus piel tibia y suave, era una delicia, pero cada vez que me dirigía hacia su húmedo tesoro, sentía que se me iban a caer las pelotas, con sus gemidos y espasmos, luego de ponerme el condón, con cuidado, la tomé de un muslo y se lo metí despacio pude sentir cada centímetro entrando en ella, mientras miraba esas pequitas que la adornaban y sus ojos cerrarse como imaginando esa escena. Así estuvimos sacudiéndonos buen rato, la sacaba por ratos para prolongar el momento, luego la volteé con delicadeza, quería ver la felicidad hice su cabellera a un lado, y emprendí a el preliminar masaje con la cabeza del pene en su orificio más sabroso, el sentir sus nalgas templarse alrededor de mi, en esa frotación, era lo máximo, hasta que sentí como de pocos fui invadiéndola, primero la punta, luego poco a poco el resto, hasta que sus nalgas ya no me permitieron seguir avanzando, luego lo fui retirando poco a poco para emprender nuevamente la invasión, cuando sentí más confianza y soltura se me fue olvidando la cortesía, la palmotee y arremetí sobre ella envuelto en excitación y deseo reprimido por todo el preliminar, mientras me pedía que la destrozará, que era una mala chica. Hasta que sentí el torrente espeso salir de mí y llenar el condón tumbándome a su lado ambos boca abajo mientras yo la miraba y le sacaba el mechón de pelos que le tapaba el rostro mientras me preguntaba que tanto se diferenciaba la necesidad de verla más seguido con estar realmente enamorado de ella. Lo hicimos un par de veces más pero mi cabeza estaba en blanco, después del primer polvo. Estaba aún pensando en Roxanne, en sus palabras, que tan mala podría ser, no es que quisiera experimentarlo, pero el morbo es algo que nos atrae mucho, algunos pensarán que bueno si es tan mala está sometida, pero cuando muestran un poco de debilidad este tipo de personas quieren que tu corazón se acerque lo suficiente como para tenerlo al alcance, no estaba dispuesto a seguir enredando mi vida más este sería el final, además mañana estarás pensando en mí siquiera Roxanne, o estarás en la cama con alguien más ahogando tus penas y culpas como quizás siento hoy que haz hecho conmigo, la besé como nunca había besado a alguien hasta ese momento, acaricié una vez más su rostro después de vestirme y sin responder a lo que me decía me fui llevándome esa curiosa cura que me había limpiado los ojos empañados de pasión.