Estaba saliendo del gimnasio y abro mi casillero para sacar mis implementos para ducharme, cuando veo un mensaje de texto, era de Ivonne, con todo lo que había estado dando vueltas en mi cabeza había olvidado a aquella ninfa intrepida que me salvó la vida.
".. hoy m acord d ti, mientras tomaba dsayuno, q s d tu vida.."
Aquel día estaba derrotado fisicamente, pero me encantó la frescura que proyectaba Ivonne, su forma de ser imperturbable por un borracho, postsexual, suponía que si la veía otra vez, pero ya más ecuanime las cosas, podrían ser mejores, además que me quede con la curiosidad de conocerla mejor, en el buen sentido.
Había tomado la decisión de conocerla un poco más a Ivonne, así que le contesté el mensaje, siendo un tanto prudente.
"..tiens tiempo mañana. qisiera vert e invitart un lonche jajajajaja.."
Acababa de pasar los examenes parciales y me sentía ligero, y quería cuanto antes verla.
Recibí al minuto el siguiente mensaje.
".. m parece justo q m pagues l dsayuno con un lonche. a q hora y dond??.."
Mi respuesta fue:
".. ok paso x ti a las 5 pm t timbro cuando llegué.."
Después de un rato me confirmó el plan, y sólo quedaba esperar al día siguiente para poder ir y mirar de cerca y totalmente sobrío ese rostro tan lindo, esas piernas largas, y esa simpatía que te hace sintonizar así estes de malas.
Estaba timbrando al celular de Ivonne afuera del edificio de la mami, no quería entrar me daba roche verle la cara al concerje. Espere algo de 10 minutos, comenzando a dudar si realmente ella bajaría o si me dejaría plantado, pero mi celular comenzó a sonar, era ella timbrándome y despejando mis dudas. Al rato bajó, estaba con un short de drill crema, señido a sus lindas piernas un polito, y un olor dulce, al saludarme pude oler su cabellera castaña a shampoo de frutas, estaba extasiado y la velada recién comenzaba, salimos caminando, me contó lo divertida y extraña que le había parecido nuestro primer encuentro, que se quedó pensando en mí y esperando mi llamada, me disculpé afrimandole que estuve muy "atareado" por los estudios y el trabajo, pero que de igual manera ese día me facinó conocerla, aún siendo las circunstancias excéntricas las que nos permitieron encontrarnos.
-Y ya no haz vuelto a tomar como ese día?-me preguntó traviesamente-
-La verdad no, me estoy portando bien, al menos desde ese día- respondí dejando un toque de misterio-
-Mmmmm dices eso porque es así o por qué? porque quieres limpiar tu imagen conmigo- me dijo sonriendo-
Noté que cuando hablaba y esperaba una respuesta de parte mía me buscaba la mirada, me encantaba el juego que hacía, era muy coqueto, pero desafiante a la vez.
-No, es la simple verdad, no tendría porque querer hacer lo otro-le dije tratando de manejar la situacion-
-Y por qué tendría que creerte?- me repreguntó mirándome a los ojos-
-Porque estoy aquí respondiendote mientras miro tus lindos ojitos- le dije mirándola desafiante-
-Por eso es que te creo- me dijo sonriendo y liberando la tensión de la charla-
Tomamos un taxi a Miraflores y conversamos de las cosas que hacíamos, ella y sus estudios, y yo mis estudios y el trabajo.
Llegamos y dimos un par de vueltas por el parque Kennedy, me comentó que estaba viendo si viajar al extranjero una vez que acabara su carrera, y cosas como hobbies, le gustaba las cosas de aventura, como trekking, skate, bicicleta en circuito cross, y bueno, no me lo hubiera esperado, se le veía una chica un tanto tranquila hasta hogareña.
Entramos al café-café, para estar más cómodos le sugerí sentarnos en el segundo piso, pedí un café y una tortilla española, ella un capuccino y unas empanadas.
Aquella noche, pude sentirme en confianza y como lo sentí la primera vez que estuve con ella, fue una tenue lluvia en un cruel verano, el verla sonreir era un placer, su pestañear y el misterio que encerraba su mirada, me deslumbraba sus gestos y la sensación que generaba en mi, la felicidad, la alegría que proyectaba y embargaba. La velada llegaba a su fin y acompañé a Ivonne hasta su casa, me divertía jugando a pisarle los pies y ella dando brinquitos, pero obviamente no lo hacía porque si no hubiera malogrado la velada. Al llegar miré con tristeza la puerta del edificio, y pareció que alrededor los autos que pasaban se hubieran quedado en silencio y sólo pudiera oir lo que ella me decía.
-Bueno creo que quedará pendiente el almuerzo para completar las comidas ¿no?-me dijo con esa gracia que la caracterizaba-
-Sí, el almuerzo, pero si quieres podemos tomarlo mañana, y el desayuno te lo puedo llevar a la cama si deseas?- traté de ser lo más galante posible, ya que sería la mejor forma de cerrar aquella maravillosa cita-
-No, dejemoslo para más adelante- me rechazó sin dejar por eso de mantener su buen humor y no haciéndome sentir desairado-
Sus palabras en cierta forma me dieron esperanza a saber que más adelante habría muchas oportunidades, me dejaba la puerta abierta.
-Ok, que descanses, no creo haberme divertido tanto como hoy, gracias por una tarde-noche como esta- le dije animado mientras me acercaba a despedirme-
Me besó, con un beso tierno, largo pero tierno, solo de labios, húmedo.
-Que tengas una linda noche- me susurró mientras se separaba y escapaba dejando sembradas ilusiones en mi-
Me quedé parado viéndola entrar a ese edificio y de nuevo todo a mi alrededor recuperó el sonido.
Caminé hacia la avenida, recién volví a la realidad, había gastado, más de lo que pensaba gastar, regresaría en micro, y me lamentaría luego que no me iba a alcanzar para salir después, pero mientras el perfume de ella aún estaba en mí, se mantuvo el buen humor y la tolerancia hacia mi mal manejo financiero recordando los momentos de de la cita.
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