lunes, 26 de julio de 2010

Entre dudas


Estaba tratando de descifrar mi suerte, pues estaba parte de mí con Pamela y la otra más bien con Ivonne, la cosa con Pamela se había vuelta tan repentina y fluida mientras que con Ivonne no. No me considero fiel, tengo mis temporadas y creo que con este comentario algunas susceptibilidades se verán afectadas, pero más que fiel, considero más cómodo enfocarme en una chica y pasarla lo mejor posible a su lado. Eran muy distintas mientras que una estaba a la par conmigo, podría decir que tenía gustos similares a mi siempre tenía una respuesta inteligente a lo que pudieras decir u ocurrírsete, Pamela más bien me sorprendía con cosas nuevas era muy distinta a mi, más fresca, y tenía una emoción por la vida que te arrebataba. Referente al plano físico las dos estaban para darles con todo, y la verdad gana no me faltaban para decirles por un trío, pero por todas las señas, Pamela en ese aspecto era virgen, no hacía falta ser un experto para darse cuenta de aquello. Era quizás lo que me frenaba con Pamela, pues aún en mi quedaba algo de caballero y pensaba que ella merecía algo distinto en su primera vez, un pata recontra templado de ella, no como yo lleno de dudas, no es que no sintiera nada por ella sino que no era tan profundo como debiera.

Ivonne, más bien era la típica chica modelo que quisiera tu madre que lleves a casa, universitaria agradable, inteligente, católica, claro que era más entretenida en confianza, pero intente darle más tiempo a Ivonne, quizás por el tema de la madurez Ivonne me daba más seguridad que Pamela, quien los temas de conversación podía hacerlos girar de mil formas que uno no pensaba que podía ser vistos.

Ese día salíamos del cine y caminábamos por los parques aledaños de Larcomar, comentando la película que era una comedia romántica y lo genial que puede ser Adam Sandler, cuando me dijo lo bien que la pasaba conmigo.
-No sé por qué siempre llegó de nuestras salidas con un dolor de mandíbula. Me haces reír mucho, la paso de maravilla- me dijo mirándome tiernamente-
-Suave con ese dolor de mandíbula, que se puede malinterpretar- le dije bromeando en doble sentido-
Volvió a reír, lo cual me encantaba, su risa era tan endulzante, sincera.
-Me haces muy feliz, sabes- me dijo arreglándose el cabello-
-Que bueno, entonces ya somos 2- le dije dejándome llevar por el instante-
Nos besamos, no pude contener el querer sugerirle ir a un lugar más intimo, algo que venía conteniendo desde aquella vez que me rechazo de forma grata.
-Llévame donde tú quieras- me susurró despacio.
-Estas segura, no quiero que suceda algo si no estamos ambos seguros-le remarqué es algo que prefiero hacer siempre por si después existen reproches-
-Totalmente.
Fuimos a mi recóndito cubil de batalla, no podíamos evitar no mirarnos en todo el trayecto, de forma cómplice.
Cerré la puerta y la contemplé echada en la cama, acomodándose el cabello, e invitándome a ese banquete, la tomé despacio y le fui quitando la ropa mientras la besaba, despacio sin prisa, quería saborear el momento, había valido la pena esperar, entonces no dejaría que pasara rápido, acaricié con mis labios suavemente su vientre, sus muslos, y subir hasta sus pezones, mientras deslizo suavemente mi pene encapuchado en un condón dentro de ella sintiendo su cuerpo estremecerse con el contacto y la suave fricción de nuestros cuerpos, sentir su aliento agitarse cuando la introducía cada vez con más firmeza y deseo.

Me quedé mirando su lindo rostro dormir después de haberme permitido amarla y explorarla a mis anchas, demostrándome que uno nunca en el sexo deja de aprender, además la espera había valido la pena, era más de lo que había podido imaginar, Ivonne ahora era la que me despabilaba con su maestría y encanto. Sí era posible estar más confundido de lo que estaba, creo que más fácil sería internarse en un manicomio.

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